Historia

Nuestra Escuela nació de la encomienda que, en medio de un sueño, la joven Ana Mercedes Méndez Jiménez le impartió a su padre, el educador Justo Méndez Arámburu.

Ana Mercedes falleció a los 15 años de edad víctima de un accidente de auto. Mas un tiempo después de su partida, visitó a su padre entre sueños y le dijo: “Papi, vamos a hacer una escuela”. Él respondió: “Beba, ¿cómo nosotros vamos a hacer una escuela?”, a lo que ella ripostó, “sí Papi, vamos a hacer una escuela, Nuestra Escuela, déjate guiar”.

Al despertar, Justo compartió el sueño con su esposa, Ana Yris Guzmán Torres, quien de inmediato asumió junto a él el mandato de crear una escuela para los más desventajados.

Desde sus comienzos, Nuestra Escuela se ha mantenido fiel a su Misión y compromiso con la educación del País y con los jóvenes socialmente marginados que no tuvieron éxito en el sistema escolar tradicional.

La organización inició operaciones a finales de la década de 1990, sin instalaciones propias, ofreciendo servicios a jóvenes de los residenciales Manuel A. Pérez y Monte Hatillo, en Río Piedras.

Luego, en el año 2000 se asentaron en el barrio Turabo Arriba, en el Municipio Autónomo de Caguas.

Una vez el gobierno central aprobó la iniciativa Centro de Apoyo Sustentable al Alumno (CASA), en el 2005, Nuestra Escuela se trasladó a un edificio más cómodo y en mejores condiciones ubicado en el número 90 de la calle Georgetti, en el casco urbano de Caguas, donde aún permanecen.

Hasta el 2006, Caguas fue el único centro educativo de Nuestra Escuela, hasta la fundación de los centros de Loíza y Vieques. En el año 2010, la organización expandió sus servicios a la comunidad de adultos en el sector La Barra, también en Caguas.

Durante el 2010, la organización celebró su décimo aniversario bajo el lema “Una década de nuestra Misión de Amor” y también festejó el primer aniversario de la aprobación de su modelo de servicios. Ambos acontecimientos configuraron la inauguración de la primera década de trabajo colectivo realizado por este proyecto social y educativo, cuya labor, a dieciséis años de fundada, es cada vez más pertinente.

Al conmemorar sus primeros 10 años de historia, Nuestra Escuela celebró una década de logros e importantes cambios en la política pública educativa de Puerto Rico. Ese periodo también posibilitó múltiples miradas en la búsqueda de soluciones a viejos problemas educativos del País, al tiempo que representó el inicio de una nueva etapa para la organización que comenzó con un importante proceso de internacionalización.

Ese trabajo internacional fijó la mirada en la construcción de una nueva visión de futuro, cuyos frutos cristalizaron en el año 2012 al Nuestra Escuela lograr convertir a Puerto Rico en sede para la celebración de la vigésima edición de la Conferencia Internacional de Educación Democrática (IDEC, en inglés).

Hoy Nuestra Escuela no solo es vista como un referente de la educación alternativa puertorriqueña, sino que es reconocida como un modelo exitoso de educación personalizada, alternativa y democrática para el Caribe y las Américas.